La psicoterapia es una emocionante aventura hacia las profundidades del alma, que se produce en el encuentro entre paciente y terapeuta, creando un espacio que permite transitar juntos, con respeto, confianza y escucha atenta, por los entresijos de la psique donde se esconden toda suerte de vivencias, recuerdos, imágenes y sueños y, de donde emergen las fuerzas creativas para aliviar y resolver aquello que nos aflige, abriendo la posibilidad de explorar nuevos caminos, redescubrirse a uno mismo y despertar aquellas capacidades que permanecían en lo más profundo de nuestra conciencia.

El terapeuta es una herramienta fundamental en el proceso terapéutico, al que le respalda una forma de proceder fundamentada en un marco teórico psicopatológico bien definido, una amplia experiencia profesional y un profundo conocimiento de sí mismo. Ello permite entrar en el encuadre terapéutico acompañado de todos estos recursos, para ir al encuentro del paciente, como ser particular y único, con la clara intención de dar cabida a sus vivencias, de comprender tanto la génesis de sus experiencias, como esa particular modalidad en que son leídas desde el interior.

El paciente es la otra piedra angular del proceso terapéutico. Es el portador del dolor, del sufrimiento… del Pathos. Es el que aprende a ser paciente con el dolor, atenderlo, tolerarlo, expresarlo, atravesarlo, soportarlo, y por último, transformarlo. La psicoterapia ofrece el espacio físico, temporal y simbólico para hacer este trabajo interior.

Paciente y terapeuta crean un amalgama compacto y único en el corazón de la terapia, que facilita el trabajo psicológico eficaz.

 

Psicoterapia Junguiana

Mi método de trabajo es la psicoterapia junguiana, que asienta su cuerpo teórico bajo los fundamentos del psiquiatra suizo Carl G. Jung (1875-1961) y tiene como objetivo el acompañamiento del paciente en su proceso de crecimiento o individuación, es decir, en el desarrollo y despliegue de sus genuinas potencialidades, que emergen y contienen su singularidad última.

Este proceso de individuación se puede entender también como una forma de realización y maduración de la personalidad, también llamado de ampliación de la conciencia. Implica la integración de diferentes aspectos de la personalidad mediante la exploración profunda de su dinámica emocional, relacional y comportamental. Estos aspectos, denominados complejos, tienen un funcionamiento inconsciente, y son identificados y analizados en el interior de la psicoterapia, permitiéndole al paciente realizar transformaciones profundas y duraderas de sus dinámicas psíquicas limitantes.

Un importante rasgo característico de la psicoterapia junguiana es su visión finalista, en tanto que considera que todas las actividades de la psique (sueños, imágenes, fantasías, recuerdos, vivencias, actitudes, dificultades, síntomas, etc.) tienen una función, una finalidad. Por tanto, no se interpreta únicamente desde las causas por las que aparece, sino para qué sirven, qué finalidad persiguen.

El análisis junguiano centra su interés en los aspectos sanos del individuo, por lo que la psicoterapia no sólo se ocupa de evaluar lo que funciona de forma inadecuada en los pacientes, sino también determinar lo que funciona satisfactoriamente, con el fin de comenzar a trabajar desde allí. Desde este mismo prisma, se intenta evitar la tendencia a tipificar y rotular los enfermos mentales, pues cada caso es diferente y único.

El inconsciente cobra una visión que no sólo engloba aspectos reprimidos del individuo, sino que también es una fuente positiva que puede generar grandes beneficios. El inconsciente también se muestra como una fuente inacabable de creatividad que puede ser transmitida a la conciencia en forma de fuerzas de renovación y transformación.

La psicoterapia junguiana, desde la importancia que concede a la existencia de un inconsciente colectivo, trata de comprender al ser humano en su sufrimiento y su proceso de transformación, nutriéndose de diferentes saberes, como la antropología, la filosofía, la biología, la mitología y el estudio de las religiones comparadas; asimismo, toma en consideración fenómenos como las sincronicidades, las experiencias numinosas y la dimensión espiritual de los seres humanos.

Los sueños son considerados manifestaciones simbólicas de la dinámica psíquica, por lo que su interpretación juega un papel de suma importancia para orientar el camino terapéutico.